Jay Stryker le deja el culo de Noah White temblando con su lengua experta
Jay Stryker le susurró al oído: 'Abre ese culo para mí, putita'. Noah White, con su pelo rubio despeinado y los muslos blancos temblando, se aguantó las ganas de gemir como una perra en celo mientras la lengua caliente de Jay le recorría el agujero rosadito y húmedo. El tipo mayor, con esa polla gruesa y venosa que ya palpitaba de ganas, no esperaba que el culo de Noah se abriera tan fácil al primer lametón, casi como si el twink lo hubiera estado esperando por días. Cuando Jay metió la lengua hasta el fondo, Noah gritó como si le hubieran electrocutado, pero no para que parara, sino para que lo hiciera más fuerte. De pronto, Jay notó algo que no esperaba: el culo de Noah se contraía como un puño caliente cada vez que la punta de su lengua rozaba la próstata, y eso lo volvió loco. '¿Te gusta que te den por el culo así, mariconcito?' le gruñó Jay antes de darle una palmada en el trasero que dejó marca. Noah solo pudo asentir con la cabeza mientras las lágrimas le caían de los ojos, pero no eran de dolor, sino de algo más intenso, como un descubrimiento: que su cuerpo estaba hecho para esto, para ser usado así, para que alguien como Jay lo dominara. Cuando por fin Jay sacó su lengua chorreando saliva y la reemplazó con la punta de su verga, Noah sintió que iba a partirse por la mitad, pero siguió pidiendo más, más, hasta que las caderas de Jay chocaron contra su culo con un sonido húmedo y obsceno. Ahora, mientras Jay le agarraba las nalgas con fuerza y lo empotraba contra la cama, Noah solo piensa en una cosa: que nunca en su vida se había sentido tan completo, tan lleno, tan necesario.