Fabricando semen gay con Yo Caliente Como Siempre Morcillon
"Cállate, que nos escuchan", susurré mientras me agarraba la polla con fuerza, sintiendo cómo el calor de la habitación se mezclaba con el peligro de que alguien entrara en cualquier momento. Yo Caliente Como Siempre Morcillon no podía esperar más, y su mirada me decía que él tampoco. Con las manos temblorosas, empecé a fabricar semen gay con movimientos lentos, pero pronto la necesidad nos dominó. Sus dedos se enredaron en mi pelo mientras me acercaba a su verga, chupando con ganas, saboreando cada gota de precum que escapaba. El sonido de nuestros gemidos ahogados resonaba en la habitación, mezclándose con los crujidos del colchón. Él empujó mi cabeza hacia abajo, metiéndomela hasta la garganta, y yo solo podía gemir, disfrutando de cómo su polla gruesa llenaba mi boca. "Más rápido", ordenó en un susurro ronco, y obedecí, acelerando el ritmo mientras mis dedos se hundían en sus muslos. La tensión crecía, y cada vez que fabricaba semen gay con más fuerza, sus caderas se levantaban del colchón. Podía sentir su verga palpitando, lista para correrse, y justo cuando escuchamos pasos afuera, él se vino en mi boca, llenándome de su leche caliente mientras yo tragaba sin perder ni una gota.