Reece Scott le empala el culo a Zac mientras lo hace chupar su verga
El olor a sudor y lubricante llenaba la habitación cuando la levanté de golpe, mi polla ya dura como piedra. Zac Steele gemía bajo mi peso, sus muslos temblando mientras lo giraba para que abriera bien ese culo apretado que tanto deseaba. Me encantaba ver cómo se retorcía, cómo suplicaba con los ojos llenos de lujuria mientras mis dedos exploraban cada rincón de su agujero. Le dije que se tragara cada gota de mi leche si quería que le diera duro, y el muy puto aceptó sin pensarlo. Cuando lo penetré de una sola embestida, su cuerpo se arqueó y sus manos se aferraron a las sábanas. Podía sentir sus músculos tensándose alrededor de mi verga, apretándome como si no quisiera que me saliera nunca. Lo hice chupar mi polla entre suspiros, alternando entre su boca y su culo, disfrutando cada sonido que salía de su garganta. Lo tenía a mi merced, sabiendo que esto era su castigo por haberme traicionado, y nada me excitaba más que verlo gemir descontrolado mientras le rompía el culo. Al final, cuando me corrí dentro de él, su mente solo podía pensar en lo bien que lo había hecho y en que nadie lo follaría igual que yo.