Hermano folla a hermana y le corre en la boca
Marvin Santiago siempre me miraba con esa sonrisa pícara que me hacía temblar las piernas. Sabía que tarde o temprano iba a pasar, y hoy por fin explotó todo. Llevábamos días rozándonos en la cocina, sus manos siempre cerca de mi culo, sus ojos clavados en mi escote. Cuando me empujó contra la pared, no pude evitar gemir como una perra en celo. Me arrancó el tanga de un tirón y me metió los dedos en el coño mojado, diciéndome lo mucho que deseaba empalarme con su polla enorme. Me puse de rodillas y le chupé la verga hasta dejarla brillante de saliva, sintiendo cómo se ponía dura como una roca en mi boca. Él no aguantó más y me volteó como a una puta, hundiéndomela por el culo hasta hacerme gritar. Me folló a perro como si no hubiera mañana, sus pelotas golpeando mi coño cada vez que me empotraba. En más de 11 minutos de escena, me corrió en la boca dos veces, obligándome a tragarme cada chorro espeso. Cuando terminó, me dejó tirada en el suelo con las piernas temblando, pero su sonrisa de satisfacción lo decía todo.