Hunter Nash se empala en una polla negra bien dura
Hunter Nash no aguantó más y se dejó caer con su culo bien abierto sobre la verga negra que lo esperaba, gimiendo como una puta mientras la polla enorme lo partía por la mitad. La carne caliente lo envolvía con cada embestida, el sudor resbalando por sus muslos mientras se movía como una profesional, tragando cada centímetro hasta el fondo. El negro no perdía tiempo, le agarraba las caderas con fuerza, marcando cada golpe con un chasquido húmedo que resonaba en la habitación. Hunter jadeaba, con la boca llena de saliva y la garganta ardiente de tanto tragar polla, mientras el otro le azotaba el culo rojo con cada embestida. Las nalgas le temblaban con cada impacto, el agujero bien abierto y goteando leche, listo para recibir toda la corrida que el macho negro le iba a soltar. El negro gruñía, apretando los dientes mientras le metía los dedos en el culo, abriéndolo aún más para que la polla entrara más profundo. Hunter gemía como una perra en celo, sintiendo cómo la verga le rozaba la próstata con cada movimiento, haciéndolo perder la cabeza de placer. La polla negra no paraba, entrando y saliendo con fuerza, el sonido de la carne chocando llenaba el aire mientras Hunter se corría sin tocarse, el semen salpicando el suelo. El negro lo agarró del pelo, metiéndole la polla hasta la garganta mientras le llenaba el culo de leche caliente, marcándolo como suyo. Hunter se quedó temblando, con el agujero bien abierto y lleno de semen, sintiendo cómo el líquido le goteaba por los muslos. El negro sonrió, satisfecho, mientras Hunter se limpiaba la boca con el dorso de la mano, listo para la siguiente ronda.