Intercambio caliente en la clínica de fertilidad con enfermeras putas
La joven enfermera recién llegada a la clínica no esperaba que su primer día terminara con la polla de su jefe entre sus labios, pero cuando lo vio entrar con esa mirada de depredador, supo que no podía resistirse. Sus tetas rebosaban en el uniforme ajustado, y él no perdió tiempo en desabrocharle la blusa para chuparle los pezones duros mientras ella agarraba su verga gruesa con las dos manos, gimiendo cuando sintió el calor de su saliva contra su piel. La puso de rodillas frente a su escritorio y le ordenó abrir la boca, metiéndole la polla hasta la garganta mientras ella tosía y escupía babas, deseando que ese mamón se corriera rápido. Pero él tenía otros planes: la levantó contra la pared, le arrancó el pantalón y la empotró por detrás, sintiendo cómo su coño mojado apretaba su verga como un guante caliente. Cada embestida hacía temblar el escritorio, y cuando él le dio una nalgada fuerte, ella gritó de placer, pidiendo más duro mientras su padre (el dueño de la clínica) y otra enfermera entraban al cuarto, listos para unirse a la fiesta. La joven se arrodilló entre los cuatro y los chupó a todos, tragándose el semen caliente que le llenó la boca mientras su jefe le llenaba el culo de leche, corriéndose con gemidos ahogados. Fue el debut más tabú de su vida, y supo que en esa clínica no habría más tratamientos... solo folladas salvajes.