Ivana Montana se deja usar por su hermanastro mientras sus padres duermen
Te juro que no fue mi idea, pero cuando Jay Montana me agarró del culo en la cocina y me susurró '¿te gusta que te empotre contra la mesa?' no pude decir que no. Sabía que mis padres estaban en la habitación de al lado, y cada gemido mío tenía que ser ahogado contra su boca. Me subió el vestido y me arrancó las bragas de un tirón, dejando mi coño mojado al aire mientras me empujaba contra el mármol frío. Su polla enorme me partió de una estocada, y tuve que morderle el hombro para no gritar cuando me llenó entera. Escuché el crujir de las patas de la mesa contra el suelo y me imaginé a mi madre entrando en cualquier momento, pero eso solo me mojó más. Jay me dio vuelta y me empotró contra la nevera, amordazando mis gritos con su mano mientras me follaba como una perra en celo. Cada embestida me hacía chocar contra las puertas de metal, y el sonido de mi culo golpeando contra ellas me ponía más caliente. Cuando me corrió en las tetas, su leche blanca me marcó como suya, y solo entonces escuché a mi padre toser en el pasillo. Jay se limpió rápido y salió corriendo, dejándome temblando con su semen goteando entre mis pechos. Mi padre abrió la puerta y me miró con el ceño fruncido, pero no dijo nada. Solo cerró la puerta y se fue, dejándome con el corazón acelerado y el coño aún palpitando.