Karlee Grey recibe flores y mucho más de su salvadora interracial
Las flores en la mesa eran solo el inicio, porque Avery Black no vino a agradecer con palabras. Te mira con esos ojos oscuros mientras se acerca, sabiendo que esto está mal pero no puede parar. La agarras por la cintura y sientes cómo su piel ardiente se pega a la tuya, el contraste de su tono oscuro contra tu palidez. Le apartas el pelo castaño con una mano mientras la otra se desliza bajo su falda, encontrando ese coño depilado ya húmedo, temblando al primer roce de tus dedos. Avery gime bajito, mordiéndose el labio, y tú sabes que esto es una locura, pero no puedes detenerte. Le bajas las bragas con los dientes, sintiendo el calor de su respiración en tu cuello antes de que su lengua te recorra el pecho. Te la chupa con desesperación, alternando entre lamidas largas y succiones que te hacen arquear la espalda. La pones a cuatro patas y le metes los dedos hasta que suelta un gemido ahogado, el sonido de su placer mezclándose con el crujido de la cama. Le das la vuelta y le abres las piernas de golpe, hundiendo la cara en su coño mientras ella te agarra del pelo, tirando con fuerza. La sientes temblar bajo tu boca, sus muslos apretándose contra tus orejas mientras te ahogas en su humedad. Avery te empuja contra el colchón y se sienta sobre tu cara, restregando su coño en tu boca sin piedad, ahogándote con su placer. Te la comes con furia, sintiendo cómo se corre en tu lengua, el sabor salado inundándote mientras ella grita tu nombre. Justo cuando crees que no puede más, la volteas y te metes entre sus piernas, empalándola de una estocada hasta que las caderas chocan. Avery grita, sus uñas marcándote la espalda mientras la follas sin descanso, sus tetas grandes rebotando con cada embestida. La sientes apretarse alrededor de tu polla, su coño palpitando mientras se corre otra vez, y tú no puedes aguantar más. Te corres dentro de ella con un gruñido, sintiendo cómo su cuerpo se estremece bajo el tuyo. El sudor les pega la piel, los gemidos se mezclan con jadeos entrecortados, y el aroma a sexo llena la habitación. Avery se derrumba sobre ti, su respiración agitada, y sabes que esto no debería haber pasado, pero no te arrepientes de nada.