Adriana Maya reta a su padrastro a un juego de verdad o reto caliente
Yo sabía que Scott Trainor no aguantaría lo que le tenía preparado, así que lo desafié a un juego donde mi coño mojado sería el premio si él perdía. Empezó con besos lentos, pero cuando le bajé los pantalones y vi su polla dura, supe que esto sería más que un simple reto. Me arrodillé y le chupé la verga hasta que gimió, pero él no se quedó atrás: me levantó, me empotró contra la pared y me penetró de una estocada que me hizo gritar. Mi culo rebotaba contra sus caderas mientras me follaba como un animal, y yo le arañaba la espalda pidiéndole más. Cuando me dio la vuelta y me puso a cuatro patas, el sonido de sus bolas golpeando mi trasero me volvió loca. Cada embestida me acercaba al orgasmo, pero él no me dejaba correrme hasta que me llenó la boca con su leche espesa. Luego me tiró en la cama y me montó como una yegua, sus dedos apretando mis tetas mientras yo gemía su nombre. El juego se convirtió en una competencia por ver quién se rendía primero, pero al final, los dos estábamos tan excitados que no importaba quién ganaba. En más de 24 minutos de escena, mi coño ardía y mi cuerpo temblaba, pero no podía parar. Cuando Scott me dio la vuelta y me penetró por detrás, sentí cómo su polla entraba hasta las pelotas, y entonces supe que había perdido el juego... pero gané el premio.