Kerry Terry con DP y pollas enormes hasta correrse de placer
Esa tarde, en mi habitación, me puse el vestido más ajustado que tenía, el que sabía que los volvía locos, y me acerqué a Willy Regal y Leo Casanova con pasos lentos, rozando sus cuerpos a propósito. Sabía que me miraban, que les ardía la polla al ver cómo mi culo apretado se marcaba bajo la tela, pero no les di lo que querían de inmediato. Les envié fotos, les susurré cosas sucias al oído, los hice esperar hasta que ya no aguantaban más. Cuando por fin me agarraron, Leo me empujó contra la cama y me levantó la falda de una sola vez, dejando al descubierto mi coño ya mojado y mi culo listo para ser reventado. Willy Regal no perdió tiempo: se arrodilló detrás de mí, separó mis nalgas con sus manos y me hundió toda su polla gruesa en el culo de una estocada, mientras Leo me agarraba de los pechos y me llenaba la boca con la suya. Cada embestida me hacía gritar, cada lamida de Leo en mis tetas me hacía retorcerme, pero no era suficiente. Les pedí que me follaran más fuerte, que me rompieran entre los dos, y ellos obedecieron. Willy Regal me azotaba el culo cada vez que me empalaba, el sonido de su piel golpeando la mía se mezclaba con mis gemidos y los gruñidos de Leo mientras me follaba la cara. Sentía cómo la polla de Willy me estiraba por completo, cómo cada movimiento me acercaba al orgasmo, y cuando por fin me corrí, fue tan intenso que casi no podía respirar. Mis jugos chorreaban por mis muslos, mi culo se apretaba alrededor de su verga, y antes de que pudiera recuperar el aliento, Leo me levantó y me sentó sobre su polla mientras Willy me penetraba por atrás, llenándome los dos agujeros con sus vergas duras hasta que ya no pude más. En más de 14 minutos de escena, me convertí en su puta, en su juguete, y disfruté cada segundo hasta que los dos se corrieron dentro de mí, dejándome llena de su leche caliente.