La asiática sumisa se dejó empotrar en su culo de office slut
“Métemela entera, jefe”, suplica la chiquita de ThiccAsianTv mientras se arrodilla y te mira con esos ojos de perrita caliente. La pollona ya le rebota en la carita, hinchándole los labios pintados de rojo, y tú no aguantas más: la agarras del pelo y le empapas la garganta de verga hasta hacerla ahogar con los gemidos. No pide permiso, solo traga y chupa como una profesional, con el maquillaje corriéndose mientras la babita le cae por el mentón. Después la pones a cuatro patas sobre ese escritorio de oficina, con el culo respingón en pompa y la conchita goteando por lo mojada que está. Te la metes de una estocada hasta hacerle tocar el cuello del útero, y ella grita como una loca, rogando que no pares. La nalgueas fuerte, dejándole las marcas de tus dedos, mientras te la follas como un animal, sintiendo cómo su coño apretado te ordeña cada vez que chocan tus caderas. La pones de espaldas, montándote como una jineta, y le ordenas que se toque los pezones mientras te cabalga. La humillación la enciende aún más, gemidos más ruidosos escapan de su boca cuando la volteas otra vez y la embistes por atrás, viendo cómo su culo de taza de té se sacude con cada embestida. La vuelves a poner de rodillas, esta vez para correrte en su cara, pero ella abre la boca como una buena putita, dispuesta a tragar hasta la última gota. Lo único que pasa por su cabeza es cuándo podrás mandarle otra vez, porque sabe que no puede vivir sin que la domines así, como una perra en celo que solo existe para obedecer.