La amiga de mamá me enseña a follar como un hombre
Olivia Del Rio siempre me miraba con esos ojos cafés llenos de picardía, pero nunca imaginé que terminaría así. Un día, mientras yo estaba en casa solo, ella apareció con una excusa tonta y yo ya sabía lo que quería. Me acorraló contra la pared, sus tetas grandes apretadas contra mi pecho, y me susurró al oído: '¿Te gustaría estar en su lugar?'. No pude decir que no. Sus manos bajaron hasta mi polla, ya dura como una roca, y empezó a masajearla con esa experiencia de puta que tiene. Me llevó al sofá, se arrodilló frente a mí y me la chupó como si fuera la última vez, sus labios carnosos envolviendo mi verga hasta el fondo. Cuando ya no aguanté más, me empujó sobre la espalda y se montó encima, su culo perfecto rebotando sobre mí mientras gemía como una loca. Sabía que esto estaba mal, que era la amiga de mi mamá, pero no podía parar. Cada vez que me miraba con esos ojos, perdía el control. Al final, me corrió en la cara mientras gritaba mi nombre, y yo solo pensaba en lo puta que era y en lo mucho que quería repetirlo.