Maynard azota con una pala larga el culo de Evelyn Holloway
Hace días que Maynard no podía sacarse de la cabeza el culo redondo y perfecto de Evelyn Holloway, esas nalgas blancas que se movían con cada paso, ese trasero que pedía a gritos ser castigado. Cada vez que se cruzaban en la casa, él le lanzaba miradas de reojo, y ella se mordía el labio, sabiendo lo que venía. La tensión era insoportable, hasta que una tarde, en el cuarto de juegos, la empujó contra la pared y le bajó los pantalones sin decir una palabra. El primer golpe de la pala fina y larga resonó en el aire, y Evelyn gimió, sintiendo cómo el escozor se extendía por su piel blanca. Maynard no se detuvo, alternando entre caricias y azotes, hasta que el culo de ella quedó enrojecido y brillante. Entonces la giró, la obligó a arrodillarse y le metió la polla hasta las pelotas, sintiendo cómo su coño mojado lo apretaba. Evelyn gritó, empalada de golpe, mientras él la embestía con fuerza, disfrutando cada gemido que le arrancaba. El sonido de la piel chocando, los jadeos ahogados, el crujir de la cama... todo se mezclaba en un caos de placer. Maynard la agarró del pelo, tirando hacia atrás mientras la follaba sin piedad, hasta que ella explotó en un orgasmo violento, temblando entre sus brazos. Él no se detuvo, la levantó y la empotró contra la pared, clavándosela hasta que las caderas chocaron, hasta que el cuerpo de ella se tensó y el suyo se vació dentro de ella, caliente y profundo.