Mia Alexxxa me empotra con su culo enorme y me deja seco
Esa tarde en mi cuarto, el aire estaba cargado de tensión desde hacía días. Cada mirada de Deepbro me quemaba la piel, sus manos rozándome sin querer, sus suspiros ahogados cuando creía que no lo veía. Mi coño ya estaba mojado antes de que sus dedos me tocaran, pero él se tomó su tiempo, como si supiera que me volvía loca la espera. Cuando por fin me empujó contra la pared, su polla dura como una roca, gemí sin control. Me arrodillé y le chupé hasta que sus muslos temblaron, pero él me levantó de golpe y me hizo inclinarme, mi culo redondo y gordo apretado contra su vientre. Me penetró de una estocada, tan hondo que sentí cada centímetro de su verga gruesa. Mis tetas grandes rebotaban con cada embestida, mis gritos ahogados en la almohada mientras él me agarraba de las caderas para clavarse más fuerte. Cuando me dio la vuelta y me miró a los ojos, supe que iba a correrme antes que él. Sus dedos en mi clítoris, su polla entrando y saliendo sin piedad, hasta que exploté en un orgasmo que me dejó temblando. Al terminar, Deepbro solo pudo sonreír, exhausto pero con esa mirada de quien sabe que acabo de arruinarlo para siempre.