La ladrona adolescente castigada por el guardia de seguridad
El sonido de las llaves tintineando en el cinturón del uniforme te va a poner la polla dura desde el primer segundo. Imagínate que llevabas días mirando a esa jovencita de uniforme ajustado, con su culito respingón moviéndose entre los estantes, robando sin que nadie la viera. Pero hoy el guardia Juan Largo la atrapó con las manos en la masa, y la tensión entre ellos era tan densa que casi se podía cortar con un cuchillo. Cuando la empujó contra la pared, sus tetitas temblaron bajo el suéter, y el calor de su coño mojado se notaba incluso a través de la ropa. 'Te voy a enseñar lo que pasa con las ladronas como tú', le gruñó mientras le bajaba los pantalones de un tirón, dejando al descubierto su culo perfecto y su raja rosada, ya goteando de excitación. La obligó a arrodillarse y chuparle la verga hasta que estuvo dura como una roca, luego la empotró contra el mostrador, metiéndole la polla hasta que los muslos le temblaban. Cada embestida le arrancaba gemidos ahogados, y cuando por fin se corrió, le llenó la boca de leche espesa, marcándola como suya. Pero esto no se acaba aquí... la próxima vez, la va a coger en el baño de mujeres, donde todos puedan escucharla gritar.