La madrastra me robó a mi novia y luego me la folló a mí
La madrastra siempre me miraba con esos ojos de puta cuando yo llegaba con mi novia, pero nunca imaginé que un día se le antojaría el coño de mi chica y luego el mío. Todo empezó cuando la pillé chupándole las tetas a mi novia en la cocina, con los labios bien mojados y los dedos metidos entre las piernas de la pequeña. Mi polla se puso dura al instante, y la madrastra, con esa sonrisa de zorra, me dijo que me uniera. No pude resistirme cuando me arrodillé y empecé a chupar el coño de mi novia mientras la madrastra me agarraba la polla con fuerza. Las dos empezaron a gemir como perras en celo, y la madrastra me empujó contra el sofá para montarme a horcajadas, cabalgándome con furia mientras mi novia se ponía detrás y me lamía los huevos. Sentía el coño caliente de la madrastra tragándose mi polla entera, y cuando mi novia se acercó para besarme, me corrí como un animal, llenando el coño de la madrastra de leche caliente. Las dos se rieron como putas satisfechas, y desde ese día, mi novia y yo nos turnamos para follar a la madrastra cada vez que se nos antoja.