La primera vez que Asteria Jade se deja comer el coño entre tres
Asteria llega sudorosa y con la mirada perdida, sus tetas redondas rebotan bajo el vestido ajustado mientras sus muslos rozan el cuero frío del sofá. Joey no aguanta más y le arranca la ropa interior de un tirón, dejando al descubierto unos labios rosados y empapados que ya gotean sin control. Tony se relame los labios y se lanza a lamerle el clítoris con movimientos circulares que hacen que la morena suelte un gemido agudo y se agarre a su pelo con fuerza. Ella se retuerce cuando Joey le mete dos dedos dentro de un golpe seco, estirando su coño hasta límites que no sabía que existían, mientras la saliva le resbala por la barbilla sin que pueda evitarlo. La cambian de posición en un santiamén: Tony se tumba boca arriba y Asteria se sienta encima de su polla gruesa sin pensarlo dos veces, empalándose con un suspiro que se convierte en un grito cuando Joey se coloca detrás y le clava la suya hasta el fondo. Los embistes son brutales, sincronizados, y el sonido de sus cuerpos chocando resuena en la habitación mientras el aceite resbala por sus muslos marcando cada empujón. Ella no puede callarse, sus gritos llenan el aire mezclados con los gruñidos de ellos y el chapoteo de sus jugos cada vez que la polla de Joey sale casi por completo para volver a clavarse con saña. En un giro inesperado, Tony la tumba de espaldas y se la come a conciencia, chupando y mordisqueando su clítoris hinchado hasta que Asteria se corre con un espasmo que le sacude todo el cuerpo. Pero no hay descanso: Joey la levanta en peso y la empotra contra la pared, sus piernas alrededor de su cintura mientras la embiste como un animal, sus huevos golpeando contra su culo con cada envestida. El olor a sexo y sudor inunda el ambiente cuando Tony se corre en su boca, obligándola a tragar cada gota mientras Joey no para de moverse dentro de ella, estirándole el coño hasta que siente que se va a romper. La escena termina con Asteria tirada en el suelo, temblando, su coño palpitante y sus tetas subiendo y bajando con cada respiración entrecortada, mientras los dos se miran satisfechos sabiendo que acaban de dejarla destrozada de placer.