Lucia la gatita traviesa se deja empotrar por su amo
Lucia, la gatita más caliente del barrio, no podía resistirse a las caricias de su amo cada vez que él la llamaba con ese tono de voz que le hacía mojar el coño al instante. Se acercaba sigilosa, moviendo su culito redondo y provocativo, hasta que él le ordenaba ponerse de rodillas y chuparle la polla con esos labios carnosos que sabía usar tan bien. La verga de su amo era enorme, gruesa y palpitante, y ella la recibía con gemidos ahogados mientras él le agarraba el pelo y la obligaba a tragar hasta el fondo. Luego, la ponía a cuatro patas y le metía la polla hasta el fondo, embistiendo con fuerza mientras ella gritaba de placer y su coño chorreaba de lo excitada que estaba. Las nalgas de Lucia rebotaban con cada embestida, y sus tetas colgaban libres, rozando el suelo mientras su amo le daba duro por detrás. El sonido de los cuerpos chocando llenaba la habitación, y ella no podía evitar correrse una y otra vez, sintiendo cómo su coño se apretaba alrededor de esa polla que la volvía loca. Al final, él se corrió dentro de ella con un gruñido gutural, llenándola de su leche caliente mientras ella seguía gimiendo, exhausta pero insaciable. Lucia sabía que no sería la última vez que su amo la follaría así, y eso la hacía sonreír con malicia mientras se lamía los labios, saboreando el semen que aún le quedaba en la boca.