Madelynn May y su novia follando en el despacho con Cory
La rubia Madelynn May llevaba días coqueteando con su novia Kay Kay cada vez que pasaban juntas por el despacho de la empresa, pero hoy el morbo les ganó y el lugar se convirtió en su puto escenario. Kay Kay, esa morena de tetas enormes y culo redondo, le susurró al oído mientras le bajaba la cremallera del vestido: 'Hoy no hay nadie, cariño, así que no te cortes ni un gemido'. Madelynn, con el coño ya empapado por el calor de la situación, se dejó caer sobre el escritorio de madera y abrió las piernas mostrando su raja brillante y rosada, lista para que Kay Kay le chupara el clítoris hasta hacerla gritar. Mientras la morena hundía su cara entre sus muslos, frotando su coño contra el de la rubia, la puerta del despacho se abrió de golpe y Cory Chase entró como un huracán con los ojos desorbitados al ver el espectáculo: dos putas sudorosas, una comiendo a la otra, con las tetas rebotando y los jadeos llenando el aire acondicionado. Cory, con la polla dura como un mástil bajo los pantalones, no pudo resistirse y se acercó para empotrar su gruesa verga negra entre los labios de Kay Kay, quien sin pensarlo se la tragó hasta la garganta mientras seguía lamiendo el coño de Madelynn. La rubia, con los pezones duros como piedras y las caderas moviéndose sin control, le suplicó a Cory que la empalara por detrás mientras Kay Kay le mordisqueaba el clítoris y le metía dos dedos en la vagina empapada. '¡Dame esa polla, cabrón!', gritó Madelynn al sentir cómo su novio la embestía con fuerza desde atrás, haciendo que su culo rebotara contra sus muslos cada vez que la llenaba hasta el fondo. Kay Kay, con las tetas pegadas a la espalda de Cory, se frotaba contra él mientras le lamía el cuello, y las tres terminaron corriéndose al mismo tiempo: Madelynn con un espasmo que le hizo arquear la espalda, Kay Kay gritando '¡me corro!' con la boca llena de coño y semen, y Cory descargando su leche caliente dentro de Madelynn mientras le agarraba las tetas con fuerza. El despacho quedó hecho un desastre, con ropa tirada por todas partes, las paredes manchadas de fluidos y los tres cuerpos jadeando entrelazados en el suelo, demasiado exhaustos para moverse pero con las sonrisas más sucias que jamás habían tenido.