Madurita rubia ignora al hijastro y se lo folla en el gimnasio
Sientes el sudor de su piel pegajosa mientras te agarra la polla con disimulo, sus tetas rebotando contra tu pecho cada vez que te la clava hasta las pelotas. Millie Morgan, la madrastra rubia que siempre te ha ignorado, ahora te mira con esos ojos verdes mientras te susurra al oído: 'Shhh, si alguien nos ve, nos pillan'. Te la chupa con la puerta entreabierta, escuchando los pasos de Joshua Lewis en el pasillo, pero no puedes parar. Sus gemidos se ahogan en tu boca cuando te la empotras contra las pesas, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor de tu verga. 'Más duro', te exige, mordiéndote el labio mientras te clavas en ella de una estocada, sus uñas marcando tu espalda. El riesgo de que entre alguien en cualquier momento te pone más duro, y cuando por fin te corres dentro de ella, Millie te susurra: 'Ahora sí me has hecho caso, putito'