Makoto la enfermera descubre el poder de mi polla negra
Makoto nunca imaginó que su uniforme blanco terminaría arrugado en el suelo mientras yo la empotraba contra la camilla, sus tetas rebotando con cada embestida. Al principio solo era un juego de lucha, pero cuando sentí cómo su coño apretado se mojaba contra mi verga dura, supe que quería más. Ella gemía sin control cuando le di la vuelta y la puse a cuatro patas, sus nalgas perfectas temblando mientras yo le abría el culo para ver cómo su coño rosado se estiraba alrededor de mi polla negra. Makoto gritó cuando la penetré de una estocada, sus uñas clavándose en las sábanas mientras yo la follaba sin piedad. Nunca había visto a una mujer tan excitada, sus jugos corriendo por mis pelotas mientras yo la embestía más fuerte, sintiendo cómo su coño se apretaba alrededor de mi verga. De repente, Makoto se corrió con un gemido ahogado, su cuerpo temblando bajo el mío mientras yo seguía follándola sin parar, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de mi polla. Justo cuando estaba a punto de correrme, la giré y la penetré de nuevo, esta vez mirando sus ojos mientras su cuerpo se arqueaba de placer. Makoto nunca olvidará este día, ni cómo mi polla negra la hizo gritar de placer.