Mi hermanastra chupa mi gruesa polla hasta correrse
Desde que llegó a vivir con él el verano pasado, mi hermanastra no paraba de rozarse contra la polla dura que se le marcaba en los shorts cada vez que subía las escaleras con esa falda tan corta que le baila en el culo prieto. Hoy no pudo resistirse cuando la encontré en la cocina con esos pechos desbordando la camiseta ajustada, así que sin mediar palabra la agarré del pelo y le metí la verga hasta la garganta mientras ella se ahogaba con los gemidos ahogados en un trago de cerveza que se le cayó al suelo. Con los labios bien pintados de rojo chillón se la chupó entera hasta que le dolió la mandíbula, pero no soltó ni un segundo ni para respirar, solo se la tragaba más profundo cada vez que le agarraba la nuca para empalmarla contra mi cadera. Cuando ya estaba con la boca llena de babas y el coño empapando las bragas de encaje, la levanté de un tirón y la puse contra la encimera de mármol helado, donde le arranqué el tanga en un solo movimiento y le metí los dedos entre los labios mojados solo para que supiera lo que le esperaba. La polla gruesa le abrió el coño de un solo envite y ella soltó un grito que me hizo reír mientras le azotaba el culo redondo hasta dejarle la piel colorada, marcando cada cachete con la huella de mis manos antes de empezar a embestirla como un animal. Los pechos le botaban sin control con cada embestida brutal, los pezones duros como piedras y los gemidos mezclándose con el sonido húmedo de la carne chocando contra carne, hasta que ella se corrió gritando mi nombre con la boca llena de babas mientras yo le llenaba el coño de leche espesa que le resbalaba por los muslos hasta el suelo. Entre lametones y jadeos, la dejé temblando contra la cocina mientras le limpiaba los restos de corrida de la entrepierna con la lengua, pero en cuanto se le pasó el temblor ya estaba otra vez con la mano en mi polla, pidiendo más sin pudor. El olor a sexo y a sudor nos envolvía mientras la ponía de rodillas de nuevo, esta vez con la polla bien dura y la boca abierta lista para otra ronda de mamada que seguro terminaría con ella ahogándose en mi leche otra vez.