Mi hermanastra me chupa la polla en la playa
La playa estaba casi vacía cuando le propuse a mi hermanastra que nos fuéramos a un rincón alejado para disfrutar del atardecer, pero en realidad solo quería que me la chupara con esa boquita que tiene de puta. Ella se rio y se arrodilló en la arena, mirándome con esos ojos de calentona mientras me bajaba el pantalón con los dientes. Su lengua caliente empezó a recorrer mi polla dura desde la base hasta la punta, gimiendo como una zorra en celo mientras se la metía hasta el fondo, ahogándose con cada embestida. La arena se le pegaba en los pezones duros y en su coño mojado, que ya chorreaba de excitación. Le agarré el pelo con fuerza y le empecé a follar la boca como una puta, sintiendo cómo su garganta se contraía alrededor de mi verga. Ella no paraba de gemir, con la saliva escurriéndole por la barbilla y los labios hinchados de tanto chupar. Cuando ya no pude aguantar más, le explote toda la leche en la cara, llenándole los labios, las tetas y hasta el ombligo con mi corrida espesa. Ella se lamió los dedos para limpiarse, sonriendo como una perra satisfecha mientras me decía que quería más.