Mi hijastra latina me dejó embarazada con su polla negra
Esa noche en su habitación, con la luz tenue de la lámpara, no pude evitar mirarle el bulto bajo los shorts mientras se movía frente a mí. Llevábamos días jugando con miradas robadas y roces "accidentales", pero hoy ya no aguanté más. Me arrodillé frente a él, desabroché su pantalón y saqué su verga negra, gruesa y palpitante, que ya goteaba por la punta. La lamí desde la base hasta la cabeza, sintiendo cómo se endurecía más en mi boca, mientras él gemía y me agarraba del pelo. No tardó en levantarme, tumbarme en la cama y hundir su polla en mi coño mojado, empujando hasta que sentí cada centímetro de su verga dentro de mí. Cada embestida me hacía gritar, y cuando me dio vuelta para empotrarme por detrás, me mordí el labio para no despertar a mi marido. Pero cuando me corrió dentro, llenándome hasta el cuello del útero, no pude evitar chillar: "¡Dios, qué bien me llenas, papi!"