La latina Penelope Woods se deja empotrar con el culo mojado
No podía creer mi suerte cuando la vi entrar a la oficina después de horas, con esa mirada de puta que ya conocía bien. Penelope Woods, la secretaria más caliente de la empresa, cerró la puerta con cuidado y me sonrió mientras se mordía el labio, sabiendo que su marido estaba a punto de llegar. Le dije que no teníamos mucho tiempo, pero ella solo se bajó las bragas y se inclinó sobre el escritorio, mostrando ese coño rosado y ya empapado. Le metí los dedos primero, sintiendo cómo se apretaba alrededor de ellos, y luego saqué mi polla dura como piedra, lista para reventarle ese culito apretado. Empezó a gemir bajito, tapándose la boca con una mano mientras yo le clavaba la verga hasta las pelotas, sintiendo cómo su culo se adaptaba a mi tamaño. En más de 18 minutos de escena, la hice correrse tres veces, primero con mi polla en su boca, luego montándome como una loca, y finalmente en cuatro patas mientras le agarraba las tetas pequeñas y le azotaba el culo. Cuando terminé, le llené la cara de leche espesa, y ella se limpió con los dedos, mirándome con esa cara de viciosa que me vuelve loco. Al salir, escuchamos pasos en el pasillo, y Penelope se ajustó la falda rápidamente, pero yo solo sonreí, sabiendo que su marido nunca sabría lo bien que le había abierto el coño.