Chica latina se masturba en el bosque y pide que la encuentren
Esta tarde, después de salir de la escuela, me fui al bosque para tocarme en paz, jajaja, pero la verdad es que me encantaría que alguien me descubriera y me ayudara a correrme. Me senté en una roca fría, me bajé las pantimedias y las bragas hasta los tobillos para que mi coño quedara bien expuesto al aire fresco. Empecé a frotar mi concha con los dedos, sintiendo cómo se ponía más mojada con cada movimiento, mientras imaginaba que un desconocido me veía y se acercaba para meterme los dedos hasta el fondo. Mis pezones se pusieron duros y mi culo se contraía de placer mientras me penetraba con dos dedos, gimiendo bajito para que nadie me escuchara, aunque en secreto quería que alguien me oyera y viniera a follarme. Mi coño estaba tan hinchado y jugoso que los dedos resbalaban con facilidad, y cada vez que los sacaba, mi concha se abría como una flor, mostrando lo caliente que estaba. De repente, escuché pasos cerca y me quedé paralizada, con el corazón acelerado, preguntándome si era mi imaginación o si alguien realmente me había encontrado. Mis muslos temblaban y mi respiración se agitaba mientras seguía masturbándome, esperando que apareciera un hombre con una polla enorme para empotrarme contra un árbol y hacerme gritar de placer. Mi coño estaba tan abierto y necesitado que podía sentir cómo se contraía alrededor de mis propios dedos, anticipando una verga gruesa que me llenara por completo. Me corrí fuerte, con los dedos cubiertos de mi jugo, pero la verdad es que lo que más quería era que un desconocido me follara sin piedad hasta dejarme exhausta.