Mi madrastra me cabalga como una diosa
Me agarraba la polla con las manos antes de montarme, sus uñas marcaban mi piel mientras se dejaba caer sobre mí, el peso de sus tetas enormes aplastándome el pecho. Llevábamos días mirando, rozando, conteniéndonos, hasta que ya no aguantamos más y explotamos en el sofá de la sala. JhonPerv me empotraba contra el respaldo mientras yo gemía, mi coño mojado chupando su verga como si no hubiera mañana, el sonido de nuestros cuerpos chocando llenaba la habitación. Me volteó de golpe, me puso a cuatro patas y me penetró por atrás, sus embestidas profundas me hacían gritar, sus manos apretando mis nalgas mientras me follaba sin piedad. Sentía cada centímetro de su polla entrando y saliendo, mi culo rebotando contra sus caderas, el sudor corriendo por mi espalda. No podía parar de gemir, de pedirle que me diera más fuerte, que no se detuviera, que me llenara entera. En más de 10 minutos de escena, no paramos, no nos cansamos, solo follamos como animales hasta que los dos nos corrimos, sus chorros calientes llenándome por completo. La próxima vez, me va a follar en la cocina, contra la mesa, hasta que no pueda caminar.