MILFs necesitan polla dura y no pueden parar
La primera vez que la vi, no podía creer lo mojada que estaba solo con mirarme, sus muslos brillantes y ese olor a coño caliente que me volvió loco de inmediato. Empecé a chuparle los pezones duros mientras le metía dos dedos en el chocho, sintiendo cómo se contraía alrededor de mis falanges con cada gemido ahogado. Pero lo que no esperaba era que, cuando le clavé mi verga entera de golpe, descubriera que le gustaba más duro de lo que imaginaba: sus uñas se clavaban en mi espalda pidiendo más, rogando que le diera hasta reventarle el culo. Cada embestida hacía que su cuerpo temblará, los jugos chorreando por sus piernas mientras yo le sacudía la entrepierna sin piedad, hasta que de repente se corrió gritando, el líquido saliendo a chorros y mojando las sábanas sin parar. En más de 20 minutos, la hice venirse cinco veces, pero lo mejor fue ver cómo, al terminar, no podía dejar de pensar en cuándo la volvería a llenar de nuevo. Esa puta necesita polla como el aire, y yo voy a darle todo lo que su cuerpo demande.