Arte vintage de pollas duras dibujadas con deseo prohibido
Aquel día en el estudio, entre trazos y sombras, sentí cómo mi coño se humedecía al dibujar pollas gruesas y venas marcadas. Sabía que estaba mal, que no debía excitarme así, pero no podía evitarlo: cada línea que trazaba era un recordatorio de lo que quería que me hicieran. Me mordí el labio al imaginarme arrodillada frente a esos dibujos, chupando una polla real tan grande como las que pintaba. Las manos me temblaban, y cuando el lápiz se me cayó, me agaché a recogerlo y sentí cómo mi falda se subía, dejando al descubierto mis bragas ya mojadas. ¿Te gustaría estar en su lugar, viéndome así de puta? Imagina que me agarra de la nuca y me obliga a tragar hasta el fondo, mientras mis gemidos llenan el silencio del taller. No importaba que fuera de día o que alguien pudiera entrar: mi deseo era más fuerte que el miedo. Me corrí solo de pensar en ello, pero esto fue solo el principio. La próxima vez, te mostraré cómo me follan contra esa misma mesa donde dibujé mi fantasía.