Mina Wallace se vuelve loca chupando y cabalgando al joven Wincel
Mina Wallace la tenía clara desde el primer día: cada vez que Wincel Vega cruzaba el pasillo hacia su departamento, miraba sus piernas en las mallas que se ajustaban como una segunda piel, y yo no perdía la oportunidad de rozar mi coño mojado contra su cadera al pasar. Le mandaba fotos en tanga ajustado por WhatsApp, moviendo el culo para que notara lo duro que estaba, mientras él intentaba disimular con esa sonrisa tensa. Pero ayer no hubo escapatoria: cuando abrió la puerta, me encontró arrodillada frente a su polla, ya chupando con ganas, sintiendo cómo se ponía rígida en mi boca. Lo empujé contra el sofá y me subí encima, dejando que mi coño empapado la tragara entera de golpe, moviéndome hasta que mis caderas chocaban contra las suyas. Cada gemido de Wincel me ponía más caliente, así que aceleré el ritmo, apretando mi culo contra su vientre mientras él me agarraba de las tetas. Cuando por fin se corrió en mi espalda, con esa leche gruesa resbalando entre mis nalgas, solo pensaba en lo bien que sabe cuando se deja llevar. No hubo piedad, no hubo pausa: solo mi voz gritando y su polla llenándome en más de 13 minutos de escena salvaje.