MonniLuv estira mi coño grueso con peligro de ser descubiertas
MonniLuv llegó sigilosamente a mi habitación cuando mi esposo aún no había salido del todo. Cerramos la puerta con cuidado pero los pasos en el pasillo nos ponían nerviosas cada pocos segundos. Ella se arrodilló frente a mí y abrió mis muslos gruesos para meter la lengua directo en mi coño ya caliente y sensible. Mis caderas anchas se movieron solas mientras gemía bajito y escuchaba cualquier ruido afuera. Sus dedos gruesos entraron en mi culo ebony despacio al principio y luego con más fuerza hasta que tuve que morder la almohada para no gritar. El miedo a que alguien abriera la puerta nos excitaba tanto que nos frotamos las dos sin parar con nuestras tetas naturales rozándose. Yo le abrí las piernas a MonniLuv y le metí la mano entera en su coño mojado mientras ella jadeaba contra mi oído y seguía vigilando la cerradura. Nuestros cuerpos pesados chocaban una y otra vez en la cama que crujía un poco y eso nos obligaba a parar y volver a empezar más despacio. Cuando por fin nos corrimos juntas con las piernas temblando MonniLuv levantó la cabeza y miró hacia la puerta con los ojos muy abiertos.