Morena de 24 años se deja follar por el viejo sabiendo que la hace gozar
La morena de culo parado y cintura estrecha no podía resistirse a las miradas del viejo, un oso maduro con una polla gruesa que siempre la dejaba mojada. Cada vez que se cruzaban en el pasillo, ella se mordía los labios mientras él le agarraba el culo con fuerza, apretando sus nalgas redondas bajo la tanga ajustada. Un día, la morena entró a su apartamento con botas de lluvia brillantes, sabiendo que él la esperaba con los dedos listos para meterse entre sus labios hinchados. La puso de rodillas y le ordenó chupar esa verga dura mientras le sobaba las tetas, gimiendo fuerte al sentir su lengua caliente en el tronco. Después la empotró contra la pared, embistiéndola con fuerza mientras sus jugos chorreaban por los muslos, llenando el aire con el sonido de carne golpeando carne. La morena gritaba como una puta en celo, pidiendo más duro mientras él le arrancaba el tanga con los dientes. Cuando por fin se corrió, el viejo le llenó el coño de leche espesa, dejando su vientre blanco manchado de semen. Ella se quedó temblando, con la polla aún dentro, sabiendo que volvería por más.