Paseo en el bosque de invierno termina en follada salvaje con creampie
El frío del bosque no impidió que la calentura de esta estudiante universitaria se encendiera al ver el monstruo de polla que su vecino musculoso llevaba bajo los pantalones ajustados. La muy puta empezó a gemir apenas él la empujó contra un árbol, levantándole la falda para meterle los dedos en su coño bien mojado mientras ella le chupaba la verga como si fuera un helado. Las embestidas eran brutales, el tipo le agarraba las nalgas y le metía la polla hasta el fondo, haciendo que la chica gritara cada vez que le llegaba al punto G. La muy cerda no podía parar de correrse, y cuando él le llenó el coño de leche caliente, ella se quedó temblando, con la cara llena de saliva y el cuerpo marcado por las uñas de él. El frío se sentía menos cuando el calor de sus cuerpos se mezclaba con el sudor y los gemidos de placer. La muy perra no podía creer lo bien que le había empotrado en medio del bosque, con el riesgo de que alguien los descubriera, pero eso solo la ponía más caliente. La polla del tipo no se bajaba, y ella seguía chupándosela, tragándose cada gota de semen como una profesional. El culo de la chica estaba rojo de tanto azotón, pero ella pedía más, quería que la follaran otra vez, que la llenaran de leche otra vez. La muy zorra no tenía suficiente, y él, con esa verga enorme, le dio lo que quería: una segunda corrida que la dejó exhausta y satisfecha.