Mujer casada abre el culo y el coño para ti
Carolina te ha estado provocando toda la semana: fotos en ropa interior ajustada, rozándose contra ti en la cocina, susurrándote al oído lo mojada que está. Hoy no aguanta más y cuando te ve llegar, se quita la falda con un gesto lento, dejando al descubierto su coño jugoso y el culo apretado que tanto te vuelve loco. La agarras por las caderas y la empujas contra la pared, sintiendo cómo su piel arde bajo tus dedos. Te arrodillas y le abres las nalgas con fuerza, hundiendo la lengua en su culo mientras ella gime y te clava las uñas en los hombros. Sientes cómo su cuerpo tiembla cuando le metes dos dedos en el coño, moviéndolos en círculos hasta que está tan mojada que te escurre por los muslos. La volteas y le ordenas que se ponga a cuatro patas, separando bien las piernas para que veas todo: su culo perfecto, su coño brillante, sus labios hinchados pidiendo polla. Le das una nalgada fuerte antes de clavársela de una estocada, sintiendo cómo su carne se cierra alrededor de tu verga. Empiezas a follarla con fuerza, escuchando cómo sus gemidos se vuelven más agudos cada vez que la embistes hasta las pelotas. Le agarras el pelo y tiras hacia atrás, obligándola a arquear la espalda mientras te la follas más rápido, más duro, hasta que su cuerpo entero tiembla y se corre gritando. Te corres dentro de ella, sintiendo cómo su coño se contrae alrededor de tu polla, y cuando por fin sales, ves el semen escurriéndose por sus muslos. Su falda queda tirada en el suelo, arrugada y manchada.