Raissa Bellini se deja empotrar por el negro de polla enorme
Te voy a contar cómo Don Sudan me hizo gemir como una perra en celo. Llevaba días mirándome con esa sonrisa de depredador cada vez que pasaba por el pasillo, y yo no podía evitar mojarme al ver cómo su polla enorme se marcaba bajo los pantalones. Sabía que tarde o temprano iba a pasar, pero cuando finalmente me atrapó contra la pared, sus manos grandes me agarraron el culo y me susurró al oído que me iba a reventar, sentí que el corazón me iba a estallar. Me arrodillé y le chupé la verga con ganas, sintiendo cómo se endurecía más entre mis labios, hasta que me levantó y me empotró contra el sofá, metiéndome esa polla negra hasta que las caderas chocaron. Cada embestida me hacía gritar más fuerte, sintiendo cómo me llenaba entera, y cuando me corrió dentro, me dejó temblando, con las piernas flojas y el coño palpitando. ¿Te gustaría estar en su lugar, cabrón?