Texas Patti me reta a domarla con mi polla dura
Esa tarde en su apartamento, Texas Patti me miró con esa sonrisa de puta que sabe lo que quiere. Me dijo que si creía poder manejar su cuerpo, que probara chuparle las tetas mientras le metía los dedos en el coño depilado. No me hice rogar: le arranqué el sujetador de un tirón y le mordí los pezones hasta que gimió. Ella se rio y me empujó al sofá, abriéndose de piernas para que le lamiera la concha mojada. Le metí la lengua hasta que tembló, pero entonces me montó la cara, ahogándome con sus muslos mientras se frotaba contra mi boca. Cuando me dejó respirar, me bajó los pantalones y me agarró la polla con sus manos llenas de anillos, escupiendo saliva para lubricarme antes de sentarse encima. La vi rebotar sobre mí, con sus tetas grandes saltando y el tatuaje brillando de sudor. Le di una nalgada y ella gritó, pero siguió cabalgándome más rápido. Luego me bajé y la empotré contra la pared, clavándosela hasta que le temblaban las piernas. Cuando se corrió, me rogó que le llenara la boca, así que la hice arrodillarse y me la mamó mientras le tiraba del pelo. Al final, le escupí en la cara y le dije que la próxima vez la haré tragarse mi leche sin pedirlo.