SaitamaG y su amiga latinas se vuelven locas en la cama
—¿Te atreves a follarme como lo haces con tu mejor amiga?— le susurró SaitamaG a Boa Hancock mientras se ajustaba el sostén de encaje que apenas cubría sus tetas firmes. Ella ya llevaba horas provocándolo, mandándole fotos de su culo respingón en ropa interior, rozándose contra él cada vez que pasaban cerca. La tensión era insoportable hasta que él la empujó contra la pared, le arrancó el tanga de un tirón y hundió los dedos en su coño mojado. Boa gimió al sentir cómo sus uñas le arañaban los hombros mientras él la levantaba y la empotraba contra la pared, metiéndole la polla hasta las pelotas. En más de 12 minutos de escena, ella no paraba de retorcerse, mordiéndose el labio cada vez que él le daba una estocada más profunda. SaitamaG le agarraba las nalgas con fuerza, apretándolas mientras la embestía sin piedad, haciendo que sus gemidos resonaran en toda la habitación. Boa le clavaba las uñas en la espalda, pidiéndole que no se detuviera, que la follara más duro. Cuando él le dio la vuelta y la puso a cuatro patas, ella arqueó la espalda, ofreciéndole su culo perfecto. Él no dudó en agarrarle las caderas y penetrarla desde atrás, sintiendo cómo su verga entraba y salía de su coño apretado. Los gemidos de Boa se volvieron más intensos, sus muslos temblaban y su respiración se aceleraba. SaitamaG le dio una nalgada fuerte, haciendo que ella gritara de placer. —¿Te gusta que te trate como a una puta?— le preguntó mientras seguía embistiéndola sin descanso. Boa solo pudo asentir, mordiéndose el labio otra vez. Cuando él sintió que ya no podía aguantar más, sacó la polla y se corrió sobre su espalda, marcándola como suya. —La próxima vez te haré gritar más fuerte— le susurró al oído, dejando claro que esto solo era el principio.