Vecina casada se folla al vecino para vengarse
No aguanto más ver a mi marido babeando por esa zorra del edificio de enfrente. Hoy me puse mi tanga más ajustado y fui a pedirle azúcar al vecino, pero en realidad quería que me empotrara como a una perra. Sanj no perdió tiempo: me levantó en brazos, me apretó el culo hasta dejar marcas y me metió la polla entera de una estocada. Grité cuando me rompió el coño con sus embestidas, pero no paré de gemir mientras me follaba contra la pared. Sentía cómo su verga me llegaba hasta el cuello del útero, y cada vez que me corría en el culo, me ponía más salvaje. El muy cabrón sabía que estaba casada, pero eso lo excitaba más. En más de 18 minutos de escena, me hizo probar todas sus posturas, desde perrito hasta montarlo a horcajadas mientras me chupaba los pezones. Cuando terminó, me dejó el coño tan abierto que todavía me duele al sentarme, pero la próxima vez pienso vengarme con su esposa.