Pelirroja sexy chupa polla babosa y cabalga con locura
Lucía me susurró al oído que su marido podía aparecer en cualquier instante mientras se arrodillaba frente a mí en la sala. Yo saqué mi polla ya dura y ella la chupó con ganas dejando hilos de saliva que le corrían por la barbilla. Sus gemidos quedaban ahogados para no alertar a nadie cerca y cada vez que escuchábamos un ruido afuera ella se detenía un segundo con la boca llena. Pasé las manos por su cuerpo delgado y le quité la lencería hasta dejar sus tetas pequeñas al descubierto mientras ella seguía chupando con lengua rápida y húmeda. Luego se montó encima y guió mi polla dentro de su coño apretado cabalgando con movimientos intensos que hacían que sus nalgas golpearan contra mí. El peligro de que alguien entrara nos tenía a los dos más excitados y ella mordía el labio para contener los gemidos mientras yo le sujetaba las caderas. En más de 19 minutos de escena el ritmo subió hasta que ella se corrió temblando y yo la seguí llenándola por dentro. Al final ella se quedó mirando la puerta con una sonrisa nerviosa y las piernas flojas.