Tres putas calientes en un trío salvaje con Lily Lou
La habitación olía a perfume barato y sudor, las cortinas medio cerradas dejaban entrar rayos de sol que iluminaban los cuerpos desnudos sobre la cama. Yo ya llevaba días imaginando cómo sería tener a Lily Lou entre mis brazos, sus tetas grandes y firmes, su culo redondo que no podía dejar de mirar cada vez que pasábamos en el pasillo. La tensión se acumuló hasta que no aguanté más, y cuando las tres entramos en la habitación, el aire se cargó de electricidad. Lily Lou se arrodilló frente a mí, su boca caliente envolvió mi polla mientras Leana Lovings se sentaba a horcajadas sobre mi cara, su coño mojado frotándose contra mi lengua. Octavia Red no se quedó atrás, sus manos ávidas me masturbaban mientras gemía, el sonido de sus respiraciones agitadas mezclándose con los ruidos húmedos de los labios de Lily Lou chupando mi verga. Sentí cómo mi cuerpo ardía, la sangre bombeando con fuerza mientras las tres putas me usaban como su juguete. Lily Lou tragó mi leche caliente hasta la última gota, su garganta vibrando con cada trago, y cuando Octavia Red se corrió sobre mi cara, el líquido caliente me cubrió los labios y la barbilla. El calor era insoportable, los cuerpos sudorosos chocando, las manos apretando, los gemidos ahogados en la boca de la otra. No podía más, mi polla palpitaba, lista para explotar, y cuando Lily Lou se montó sobre mí, su coño apretado envolviéndome entero de golpe, supe que no duraría mucho. Las embestidas eran brutales, sus tetas rebotando contra mi pecho, y cuando Octavia Red se inclinó para besarme, su lengua invadió mi boca mientras Leana Lovings me clavaba las uñas en la espalda. El orgasmo llegó como un rayo, mi cuerpo convulsionando, la leche brotando con fuerza, y justo cuando estaba a punto de correrme, Lily Lou me apretó con sus muslos, su coño tragándose cada gota de mi leche. El placer fue tan intenso que casi pierdo el conocimiento, las tres putas riendo mientras yo jadeaba, mi polla aún palpitando dentro de ella. Fue el trío más salvaje que había tenido, y cuando todo terminó, solo quedó el sabor de su coño en mi boca y el olor a sexo en el aire.