La jovencita sucumbió a un gangbang con creampie de su madrastra
Esa tarde en el sótano, el aire estaba cargado de tensión desde hacía semanas. Cada vez que mi madrastra, Nympho Nora, me miraba con esos ojos hambrientos, mi coño se humedecía sin remedio. Sabía que ella también lo deseaba, pero ninguna de las dos se atrevía a romper el hielo. Hasta que un día, después de una cena donde el alcohol corrió más que la sangre, todo explotó. Me llevó de la mano al sótano, donde ya esperaban dos hombres con sus pollas duras como rocas. Sin decir una palabra, me arrodillé y empecé a chupar, sintiendo cómo mi boca se llenaba de saliva y pre-cum. Nora se sentó en el sofá, abriendo sus piernas para que vieran su coño empapado, y luego me empujó hacia ellos. Uno me empotró contra la pared mientras el otro me penetraba por detrás, sus embestidas tan fuertes que mis gemidos resonaban en toda la habitación. Sentía cómo sus pollas entraban y salían, llenándome hasta que el primer chorro caliente me inundó por dentro. Nora no perdió tiempo y se acercó para lamer mi boca, probando el semen que aún goteaba de mis labios. Cuando terminaron, mi cuerpo estaba cubierto de leche, mi coño chorreando semen, y mi mente solo pensaba en la próxima vez que volvería a pasar. Porque esto no se quedará así.