Striptease caliente de Rose mientras se masturba con peligro de ser pillada
La habitación está en penumbra, solo la luz tenue de una lámpara de noche ilumina el cuerpo de Rose mientras se desviste lentamente, sabiendo que en cualquier momento alguien podría entrar. Te voy a contar cómo me excito al pensar que mi marido podría regresar antes de tiempo, que mi vecina cotilla podría asomarse por la ventana, que el silencio de la casa se rompe solo con mis gemidos ahogados. Mis dedos ya están mojados, deslizándose por mi coño hinchado mientras me quito el sujetador y lo dejo caer al suelo. ¿Te gustaría estar en su lugar, escuchando cómo me corro en silencio, mordiendo la almohada para no gritar? Mis pezones duros se rozan contra la tela de la cama, y cada movimiento de mis caderas envía oleadas de placer por mi cuerpo. Me meto dos dedos hasta el fondo, sintiendo cómo mi coño se aprieta alrededor de ellos, y con la otra mano aprieto mis tetas, pellizcando los pezones hasta que duele. El peligro de ser descubierta me hace mojarme más, imagino que la puerta se abre de golpe y me quedo inmóvil, conteniendo la respiración, pero nadie entra. Vuelvo a moverme, más rápido ahora, gimiendo más fuerte, sabiendo que si alguien me escucha, no podré explicar lo que hago. Mis muslos tiemblan, mi clítoris late bajo mis dedos, y cuando por fin me corro, es con un gemido ahogado, mi cuerpo arqueándose contra la cama. La próxima vez, te prometo que me grabo mientras me follo con un consolador, y esta vez, no me importa si alguien me oye.