Joyce se deja llevar con la polla de Pato en un juego peligroso
Joyce no podía resistir la tentación de sentir esa verga gruesa de Pato hundiéndose en su coño mojado, sabiendo que en cualquier momento alguien podía entrar y pillarlos en plena cogida. Las paredes del cuarto vibraban con los gemidos ahogados de ella mientras él la embestía con fuerza, sus tetas rebotando con cada empujón. La tensión de ser descubiertos solo los excitaba más, sus cuerpos sudorosos chocando en silencio, los jadeos contenidos entre besos robados. Pato la agarró del culo con ambas manos, apretando sus nalgas mientras la penetraba hasta hacerle tocar el cuello del útero, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de su polla. Joyce mordía su labio para no gritar, pero los gemidos escapaban entre sus dientes, sus uñas clavándose en la espalda de él. En más de 10 minutos de escena, la excitación crecía con cada movimiento, el riesgo de ser sorprendidos añadiendo un toque de locura a cada embestida. Cuando Pato por fin se corrió dentro de ella, Joyce sintió el calor de su leche llenándola, y supo que la próxima vez sería aún más intenso, más salvaje, más peligroso. La próxima vez, no habría tiempo para esconderse.