Natasha Bull se folla a un desconocido en las duchas del gimnasio
Estoy chupando esta polla dura como si no hubiera mañana, con las tetas rebotando contra el azulejo mientras Jayden me agarra del culo y me empuja contra la pared. ¿Te gustaría estar en su lugar, sintiendo cómo mi boca caliente te traga entero de golpe? Escucho pasos afuera, pero no me importa: solo quiero que me empotre más fuerte, que me haga gemir tan alto que hasta los de la pista de cardio se enteren. El agua de la ducha se mezcla con mi saliva, resbalando por mis muslos mientras me inclino y le dejo meterla hasta que las caderas chocan. Jayden me susurra al oído que no aguanta más, pero yo le digo que se corra en mi boca, que me llene hasta que no quede ni una gota. El riesgo de que alguien entre nos pone más calientes: cada gemido mío es un desafío, cada embestida suya un castigo por ser tan puta. Cuando por fin se vacía en mi garganta, me quedo con los labios manchados y el culo aún palpitando, mientras el agua arrastra los restos de lo que acabamos de hacer.