Joven tatuada se rueda de gusto con una polla grande
Allí, en su habitación desordenada, Sasha Paige no aguantaba más la tensión que llevaba acumulando desde hace días. ¿Te gustaría estar en su lugar? Imagina sus tetitas pequeñas temblando mientras se montaba como una salvaje, clavándose la verga de Sam Garro hasta hacerle gemir como una perra en celo. La tensión de semanas de miradas robadas, de roces 'accidentales' en el pasillo, de noches dándose placer sola pensando en su pollón, se rompió en el momento que se arrodilló frente a él. Sasha se lo tragó entero sin vacilar, chupando con esa boca de puta que tiene, mientras él le agarraba el pelo y la obligaba a recibirlo bien adentro. Después la empotró contra la pared, levantándole las piernas para que esa concha rasurada recibiera cada embestida hasta lo más profundo, con Sam gruñendo como un animal cada vez que la penetraba de golpe. Ella se vino primero, ahogando los gritos en su hombro, pero él no paró hasta explotarle dentro, marcándola con su leche caliente que le resbaló por los muslos. Al final, solo quedó su tanga destrozado en el suelo y la marca de sus dientes en el cuello de Sam.