Carmen Valentina me cabalga como una diosa mientras me chupa hasta secarme
Esa tarde en el set de grabación, Carmen Valentina entró con su cuerpo de infarto y esa mirada que prometía pecado. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos cruzar esa línea, pero cuando me vio, su sonrisa pícara me dijo que ya no había vuelta atrás. Me arrodillé frente a ella, mi polla dura como roca, y sin decir nada, ella se agachó y empezó a chupármela con esa boca experta, tragando hasta la garganta mientras sus tetas rebotaban. La levanté y la senté sobre mí, su coño mojado tragándose mi verga de una estocada, gimiendo como una puta en celo mientras yo le agarraba el culo y la empotraba contra la pared. Sus uñas se clavaban en mis hombros mientras me montaba como una amazona, su respiración agitada y los gemidos escapando de su boca. La giré y la puse a cuatro patas, embistiéndola por detrás mientras ella gritaba mi nombre, su coño apretado chupando cada centímetro de mi polla. Cuando me corrí, su boca estaba lista para recibir cada gota, lamiendo y tragando como si fuera el último manjar. Ahora, mientras se limpia los labios, sé que está pensando en cuándo volveremos a hacerlo, porque esto está mal, pero no podemos parar.