Verificación caliente: ella lo reta a follar como nunca
—A ver si logras aguantarme esta vez, cabrón— le escupe la morena al tipo, plantándose desnuda frente a él, las tetas firmes, los pezones duros, el coño ya mojado antes de empezar. El desafío está lanzado, y él no va a dejar que se le suba encima sin responder. La agarra de las caderas y la sienta de un tirón sobre su polla, sintiendo cómo esa carne caliente lo envuelve hasta las pelotas. Ella gime fuerte, arqueando la espalda, pero no se deja dominar: empieza a moverse rápido, chupándose el dedo para lubricarse más mientras rebota sobre él. El tipo la mira, sudando, agarrándole las nalgas con fuerza, metiendo los dedos en su culo mientras ella acelera el ritmo, sus tetas saltando con cada embestida. —¿Así o más duro, papi?— le susurra, mordiéndose el labio, y él no aguanta más: la voltea de golpe, poniéndola a cuatro patas, y empieza a empalarla desde atrás, escuchando el ruido de carne contra carne, sus jadeos mezclándose con el crujir de la cama. Ella grita, clavando las uñas en la sábana, pero sigue moviendo el culo hacia atrás, pidiendo más, y él le da con todo, sintiendo cómo su polla entra y sale de ese coño caliente, ya a punto de reventar. Cuando por fin se corre, lo hace tan fuerte que la sienta temblar, su cuerpo entero convulsionando mientras él sigue embistiendo hasta vaciarse entero. Ella se deja caer sobre la cama, jadeando, la piel brillando de sudor, y solo entonces nota el hilo de semen que le escurre por el muslo.