Veronica Leal descubre que Mia Trejsi la excita más de lo que imaginaba
El sonido de los tacones de Mia Trejsi resonando contra el suelo de baldosas anuncia su llegada antes de que Veronica Leal pueda reaccionar. La habitación huele a vainilla y sudor excitado, una mezcla que le enciende los nervios mientras la otra mujer se le acerca con una sonrisa traviesa. Veronica no puede evitar mirarle los pechos, que se mueven libres bajo la blusa transparente, y nota cómo los pezones duros rozan la tela. Cuando Mia la empuja contra la cama, ella siente el calor del cuerpo de su amiga pegándose al suyo, pero lo que la sorprende es la forma en que los dedos de Mia se enredan en su tanga, apartándolo con movimientos bruscos. Veronica gime cuando siente la lengua de Mia recorriendo su clítoris, húmeda y insistente, mordisqueando sin piedad cada vez que ella arquea la espalda. El juguete vibrante que Mia introduce de repente entre sus piernas la hace gritar, porque es más grueso de lo que esperaba, y las pulsaciones eléctricas le hacen agarrarse a las sábanas mientras su coño se contrae alrededor del plástico. Veronica jala el cabello de Mia para acercar su boca más, pero la otra mujer la sorprende otra vez al darle la vuelta y hundir la lengua en su culo, lamiendo círculos provocativos que la hacen temblar. El ruido de los labios de Mia chupando su piel mojada llena el cuarto, y Veronica siente que no puede aguantar más cuando la otra mujer presiona el juguete contra su punto G con ritmo preciso. Cuando la primera oleada de placer la golpea, Veronica siente que su mente se nubla, pero lo que más le sorprende es el pensamiento que la atraviesa: nunca había imaginado que una amiga pudiera hacerla sentir tan fuerte, tan salvaje, tan puta como Mia Trejsi en este momento.