Vivi Guedez descubre lo que su marido no sabe
Era un mediodía cualquiera, el marido en el trabajo y Vivi Guedez con ganas de algo más. Te la encuentras en el sofá, con esa mirada de putita traviesa que te dice que hoy va a ser diferente. Lo primero que haces es agacharte y morderle el culo gordo mientras le separas las nalgas, sintiendo cómo el coño ya está mojado antes de siquiera empezar. Ella suelta un gemido ahogado cuando tu lengua roza su clítoris hinchado, pero entonces pasa algo inesperado: su coño se aprieta alrededor de tus dedos como si nunca hubiera sentido algo tan grande. Te sorprende porque ya has follado antes, pero hoy es distinto—sus paredes internas se estremecen con cada embestida, como si tu polla fuera la primera que la hace gritar. La pones de rodillas en el suelo y te la chupas con fuerza, sintiendo cómo su garganta se abre para ti, hasta que la agarras del pelo y la empotras de nuevo contra el sofá, esta vez penetrándola tan duro que hasta los muebles temblaron. Cuando te corres, ella sigue convulsionando, mordiéndose el labio para ahogar los gritos. Lo más inesperado es cómo su cuerpo reacciona después: sus muslos tiemblan como si acabara de descubrir que esto es lo que siempre quiso. El marido no tiene ni idea de lo que se perdió hoy.