Voyeur se atreve a probar mi coño mojado y le doy su merecido
El aire frío de la noche en Dallas no impide que el calor entre tus piernas se sienta como un horno. La desconocida te mira con desafío, sabiendo que no podrás resistirte a su coño empapado y esos labios rosados que brillan bajo la luz de la luna. Te reta a ver si puedes aguantar sin correrte mientras te la chupa, pero desde el primer lamido sabes que será una batalla perdida. Sus gemidos resuenan en el callejón oscuro mientras te agarra la polla con fuerza, sintiendo cómo late entre sus dedos antes de metértela entera en la boca. El contraste de su saliva caliente con el aire frío te vuelve loco, y cuando por fin te la chupa de verdad, sus dientes rozan el glande justo lo suficiente para hacerte gruñir. No puedes evitar empujarle la cabeza hacia abajo, sintiendo cómo se ahoga un poco con tu verga, pero ella no se queja, solo gime más fuerte. Sus manos se clavan en tus muslos mientras te la chupa como una profesional, y cuando por fin te corres, lo hace con una sonrisa de victoria, sabiendo que ganaste la apuesta. La próxima vez, te promete, será ella quien te haga rogar.